miércoles, 24 de abril de 2013

La mujer con el niño muerto en brazos


Buenas noches picasian@s!

Hoy continuamos con el estudio exhaustivo de nuestro cuadro protagonista y nos detendremos en la imagen sobrecogedora de la Mujer con el niño muerto en brazos.

Esta imagen se sitúa bajo el toro, incluso parece que queda cobijada por él. Aparece con la cara vuelta hacia el cielo en un ademán de grito de dolor. Su lengua es afilada como un estilete y sus ojos tienen forma de lágrimas. Sostiene en sus brazos a su hijo, personaje que carece de pupilas, por lo que se interpreta que está muerto.


La gran preocupación de Picasso a la hora de crear esta figura fue la expresión de dolor, algo que podemos ver en la multitud de esbozos que conservamos realizados para la madre con el niño muerto en brazos.




Finalmente construyó un rostro desgarrado en el que la forma misma de los ojos parece una lágrima que se desborda más allá de sus cuencas; la boca desmesuradamente abierta, con los dientes salidos y una lengua afilada que emerge desde el interior. 

En cuanto a su significado iconográfico, la teoría más aceptada es la de la relación de esta imagen con la imagen típica de una Pietá, que forman un hombre muerto en manos de su madre. Pero esta en concreto, estaría tratada de un modo mucho más español, aludiendo a la llamada Dolorosa española y trasladada a la representación, habitual en el arte cristiano, de la Virgen María  sosteniendo en sus brazos a su hijo muerto. 


Detalle del Guernica, madre con niño muerto en brazos, 1937. La Piedad, Miguel Ángel, 1498-99.
 
En el arte todo se repite, un día es el amor y la vida, la madre y el hijo y otro día: La Piedad” 
(Pablo Picasso)

El motivo de la Pietá tradicional inclina el rostro de la Virgen sobre el cadáver del Hijo adulto que ha cumplido la Voluntad del Padre. En el Guernica, semejante Voluntad no se ha cumplido y por tanto, desde el punto de vista del cristianismo, la obra de Redención o Rescate no se llevará a cabo. No hay Esperanza en el Guernica. El Hijo no llegará a las orillas del Jordán en donde ningún Dios dirá “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”. Nadie nos invita a rezar, no habrá Pasión asumida libremente, ya que aquí se trata de la muerte por excelencia del Inocente que ni siquiera podrá cargar a voluntad con nuestro mal. ¿Acaso Picasso pudo elegir estas imágenes del cristianismo para transformar intencionadamente el motivo tradicional de la pintura europea y poder plantearnos el horror?



Las líneas de la mano dibujadas en las palmas de la Madre y del Niño hace ver que se trata de la representación de personas individualizadas y concretas, es decir, no se trata de representar la idea de maternidad, sino de una madre y un niño con nombre propios que sufren un dolor y una muerte individualizada, concreta y real.

Según otras interpretaciones como la de Juan Larrea, el grupo madre-hijo simbolizaría a la ciudad de Madrid, sitiada por las tropas de Franco.



Nuestra imagen, como acabamos de comentar, nos remite a diversas imágenes tradicionales de la historia del arte, pero también a imágenes contemporáneas que se relacionan con la iconografía de la Madre con el niño muerto, como la fotografía de una madre consolando a su hijo herido en Yemen de Samuel Aranda.



Samuel Aranda. Premio World Press Photo of the Year 2011. 


 Picasso plasmó esta idea terrorífica tan a la perfección que casi parece que emanaran del cuadro sonidos angustiosos. ¿No podéis oís sus gritos de desesperación? ¿Quién dijo que la pintura no tiene sonido?


Bibliografía utilizada:

CALVO SERRALLER, F., El Guernica de Picasso, Ed. T.f., Madrid, 1999.

DE LA PUENTE, J., El Guernica, Historia de un cuadro, Ed. Sílex, Madrid, 1983.

LARREA, J., Guernica de Picasso, Ed. A. Press, Madrid, 1971.


Recursos web:

http://www.samuelaranda.net/




1 comentario:

  1. En el libro dicen k solo es un niño en brazos no dice k está muerto

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