domingo, 12 de mayo de 2013

El toro

¡Hola picassianos! Concluimos esta semana hablando de la figura del toro, imprescindible en la mitología del artista y ampliamente abordada a lo largo de el estudio sobre Pablo Picasso.

El toro aparece en la izquierda del cuadro, con el cuerpo oscuro y la cabeza blanca, girándose y mostrándose aturdido ante lo que ocurre a su alrededor. El toro es el horrorizado espectador de la matanza y la posición de su cuerpo forma una especie de refugio protector para la madre y su hijo. En su rostro se adivinan los ojos y las facciones del propio Picasso, como algunos autores han señalado, y sus orejas se han transformado en puntas de puñales con las que escucha el sonido de los gritos de dolor. El toro es él, el pintor, el testigo necesario para clamar al mundo la brutalidad de la guerra, como afirma Josefina Alix. 

Manuel Borja-Villel, director del Museo Reina Sofía afirma que se ha hablado mucho acerca del trasunto íntimo de El Guernica, del modo en que refleja los dilemas sentimentales del pintor en los meses previos al encargo de una obra que, a pesar de ello, pretende encarnar el rechazo universal contra la barbarie del totalitarismo. Tal vez sea el toro la clave de dicho entrecruzamiento entre lo biográfico y lo general. Frecuentemente identificado con el mismo Picasso, el toro se para y nos mira fijamente mientras el resto de los personajes se agitan desbordados por la sinrazón de la violencia extrema a la que se ven sometidos. Es la misma mirada del caballo de la Carga de los Mamelucos de Francisco de Goya y la misma terca actitud del asno de El Coloso ante la desbandada general provocada por el terror de la guerra.

                                            Picasso con una máscara de minotauro, realizada por Edward Quinn en 1960
Borja-Villel apunta que, al introducir su autorretrato en el cuadro, el pintor nos interpela desde su posición ambivalente de hombre y de toro, nos hace testigos de cargo, apelando no solo a nuestra humanidad culpable, sino a un sustrato previo, animal, más profundo, el único lugar desde el que se puede responder a las dimensiones de la tragedia.

Al ser preguntado sobre el simbolismo del toro, Picasso indicó que simbolizaba "brutalidad y oscuridad". Para Juan Larrea, el toro, bien plantado, robusto, de bellos ojos humanos, con sus patas delanteras confundidas con la mesa, su lengua de estilete, su cola flamígera y sus claros atributos de varón, simbolizaría la República Española que protege a la madre con el niño, el grupo familiar, . Mas, en una entrevista con el corresponsal estadounidense Seckler, que se publicó en la revista New Masses con fecha de 13 de marzo de 1945, Picasso contradijo frontalmente a Larrea, por lo menos en lo que éste había dicho acerca del simbolismo del toro y el caballo afirmando El toro representa la brutalidad y el caballo al pueblo, es cierto también que, apremiado por Larrea a este respecto. 

Finalmente, y ciñéndose a la libertad de la que el artista siempre hizo gala, en 1947 Picasso declaró: “este toro es un toro y este caballo es un caballo (...) Por supuesto, son símbolos. Pero no es asunto del pintor crear los símbolos; para crear símbolos mejor sería escribir un montón de palabras en lugar de pintarlos. El público que contemple el cuadro debe ver en el caballo y en el toro símbolos que deberán interpretar tal y como los entiendan.”

El toro, realizando un recorrido a través de los bocetos del artista, evolucionó desde un ser cargado de humanidad a una figura pasiva que mira de frente al espectador. El 11 de mayo dibuja lo que según Arnheim es "Mas que un hombre con cabeza de animal, es un animal con cabeza sublimemente humana, es decir, en vez de un ser humano impulsado por instinto bestiales, donde vemos la naturaleza refinada hasta el más alto estado de humanidad"

Resulta de gran interés, como hemos visto anteriormente, la opinión de Jorge Oteiza sobre el toro, para quien es también una imagen simbólica. Respecto al toro, incluso en 1963, en Quosque Tandem, dijo así: “Picasso pone al toro como imagen simbólica de Iberia y pone al caballo como víctima indefensa que acompaña al toro en su sacrificio estético y ritual de la tauromaquia que así gustaba autorretratarse, tiene su vista puesta en el espectador”.

Así, cabe destacar la relación que puede establecerse entre el toro y el caballo como elementos antagonistas. Los anglosajones consideran también al toro como el símbolo de la brutalidad, y en el caballo ellos también ven al pueblo. Ya al comienzo de nuestra guerra ellos representaban en su propaganda gráfica al toro como el fascismo. Y en las dos interpretaciones se enfrentan los dos símbolos como enemigos: Toro y Caballo en la tauromaquia encarados en el mismo espacio; las dos interpretaciones consideran que están pintados en El Guernica, presentes los dos adversarios, el agresor y el agredido.
Minotauro y caballo, 15 de abril de 1935.

Bibliografía utilizada:

ARNHEIM, R. El Guernica de Picasso: génesis de una pintura. Ed. Gustavo Gili, Madrid, 1976.

CALVO SERRALLER, F., El Guernica de Picasso, Ed. T.f., Madrid, 1999.

DE LA PUENTE, J., El Guernica, Historia de un cuadro, Ed. Sílex, Madrid, 1983.

LARREA, J., Guernica de Picasso, Ed. A. Press, Madrid, 1971.

Para más información os remitimos a algunas entradas de nuestros compañeros bloggeros:

http://mitopicasso.blogspot.com.es/2013/03/los-toros-un-alter-ego-en-la-vida-de_20.html

http://pablopicassoespanol.blogspot.com.es/2013/04/tauromaquia-o-la-pintura-del-desafio.html


3 comentarios:

  1. Sería de gran ayuda que tuviera información sobre lo que representa cada personaje del guernica

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  2. Solo un genio podría expresarse de tal manera. Sencillamente extraordinario.

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  3. El Guernica es la representación de una corrida de toros de aquella época. Ni más, ni menos.

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